La mano derecha

La mano derecha

1 .Tocar una sola cuerda

La mano se apoya aplicando la parte carnosa del pulgar directamente sobre las cuerdas, de modo que quede libre la cuerda que estamos tocando y se tapen las cuerdas más graves que ésta. Normalmente el movimiento de la púa se controla desde la muñeca, que no debe doblarse (el pulgar debe ser la prolongación del brazo). El antebrazo se apoya sobre el cuerpo de la guitarra.

Ejercicio 1 Pulsación de las cuerdas tapadas (una a una).

a. Control del movimiento de Púa-Contra púa.

Tapar las cuerdas con la mano izquierda, apoyar la punta de la púa sobre cada cuerda, y presionar suavemente, hasta que la púa se deslice produciendo un sonido percusivo (no olvidar tapar las cuerdas con la mano izquierda), hasta que se detiene al “encontrarse” con la siguiente cuerda. Volver a repetir el ejercicio, pero esta vez a Contra púa. Repetir con una pulsación uniforme en cada cuerda, observando que tienen calibres diferentes y por lo tanto hay que hacer una pulsación ligeramente distinta en cada caso. Con este ejercicio, que hay que ejecutar muy despacio, lograremos “limitar” el movimiento de la muñeca, y sentir el tacto de la púa en cada cuerda.

b. Control del Volumen

Igual que el anterior, pero comenzando con una pulsación muy suave (apretando poco la púa) y aumentando la presión, para aumentar el volumen progresivamente, sin aumentar la velocidad.

c. Aumentar la Velocidad.

Procurando un volumen uniforme, ir aumentando progresivamente la velocidad. Lo mejor es ir haciendo duplicaciones rítmicas. (ver Teoría)

2. Tocar todas las cuerdas

A partir de la posición anterior, separar ligeramente la mano de las cuerdas, para permitir que el antebrazo se mueva libremente. La púa debe pasar rozando las cuerdas con suavidad, pero lo más rápidamente posible, evitando los sonidos bruscos, o que el sonido suene “arpegiado” (excepto cuando lo que busquemos sea este efecto, como en el caso del estilo ‘Reggae’). Cuando toquemos a contra púa hay que prestar especial cuidado, pues es más fácil que nos suene más brusco.

Ejercicio 2 Tapar las cuerdas con la mano izquierda.

Desde una pequeña distancia de la sexta cuerda, bajar la púa, controlando el movimiento con el antebrazo y acompañando el movimiento con un ligero giro de la muñeca, cuidando que la púa se deslice paralela a las cuerdas, con rapidez y suavidad, produciendo un sonido percusivo (no olvidar tapar las cuerdas con la mano izquierda). Tiene que ser un movimiento seco, para que las seis cuerdas suenen prácticamente a la vez. Volver a repetir el ejercicio, pero esta vez a Contra púa. Repetir con una pulsación uniforme. Aplicar las variaciones de control de volumen y velocidad mencionadas en el anterior ejercicio.

3. Ritmos con las cuerdas tapadas

Ahora que tenemos cierto control sobre la pulsación de las cuerdas, vamos a aplicar algunos ritmos sencillos, todavía con las cuerdas tapadas, para concentrarnos en la cuestión básica más importante, que es la técnica de la mano derecha, que, repetimos, es fundamental para obtener un buen sonido. En caso de duda, consultar las explicaciones teóricas acerca de la notación de los ritmos.

Ejercicio 3 Negras y silencios

Negras y Silencios

Tocar el ejercicio con un ritmo uniforme, siguiendo la partitura como si estuviéramos leyendo palabras. Si movemos la mano abajo y arriba constantemente, podremos seguir fácilmente el ritmo. Observar que la mano se está moviendo a ‘corcheas’ de modo que todas las negras quedan siempre a ‘Púa’

Ejercicio 4 Acentos

Acentos

En este caso el objetivo del ejercicio es obtener dos ‘niveles’ de volumen. Las notas normales suenan como hasta ahora, y las acentuadas más fuerte. Para que suenen más fuerte, no es cuestión de “aporrear” las cuerdas, si no de aumentar la velocidad con que baja la mano (sin alterar el ritmo general del ejercicio)